Amado Dios, hoy despierto con una decisión en mi corazón: confiar en Ti un
poco más que ayer. No sé todo lo que este día traerá, no conozco las
noticias que recibiré ni los desafíos que tendré que enfrentar, pero sí sé
una cosa: Tú ya estás delante de mí, preparando el camino y sosteniendo mi
vida con Tu infinito amor.
Hoy quiero dejar a un lado la ansiedad por aquello que no puedo controlar.
Quiero dejar de imaginar el peor escenario y empezar a creer en el mejor que
Tú has preparado para mí. Enséñame a vivir este día con serenidad, sabiendo
que Tu voluntad siempre busca mi bien y que Tus tiempos son perfectos.
Padre amado, toma mis preocupaciones y transfórmalas en esperanza. Toma mis
miedos y conviértelos en valentía. Toma mis dudas y llénalas de confianza.
No permitas que mi corazón se desgaste pensando en lo que falta; ayúdame a
descubrir todo lo bueno que ya has puesto delante de mí.
Señor, bendice mi trabajo, mis responsabilidades y cada persona con la que
me encuentre hoy. Haz que mis palabras lleven ánimo al que está triste, paz
al que está angustiado y esperanza al que siente que ya no puede más.
Permite que, aun sin darme cuenta, pueda ser un instrumento de Tu amor.
Hoy también pongo en Tus manos mi hogar. Cuida de mi familia mientras
salimos a cumplir nuestras labores. Protégelos de todo peligro, de toda
enfermedad, de toda mala intención y de cualquier camino que nos aparte de
Ti. Llena nuestra casa de respeto, de paciencia, de alegría y de esa paz que
solo puede venir de Tu presencia.
Y si alguna puerta debe cerrarse, dame la madurez para aceptarlo. Si otra
debe abrirse, dame el valor para cruzarla. Si tengo que esperar un poco más,
dame la paciencia para hacerlo sin perder la fe. Quiero aprender a confiar
más en Tus planes que en mis propios cálculos.
Padre bueno, no permitas que este día pase sin que yo descubra alguna razón
para sonreír, para agradecer y para reconocer Tu mano obrando en mi vida.
Abre mis ojos para ver los pequeños milagros de cada día: una conversación
que anima, una oportunidad inesperada, una respuesta que llega en el momento
justo o la tranquilidad de saber que nunca camino solo.
Hoy renuevo mi confianza en Ti. Creo que estás guiando cada paso que doy,
que estás acomodando aquello que hoy no comprendo y que, incluso en medio de
las dificultades, estás escribiendo una historia llena de esperanza.
Gracias porque puedo descansar en la certeza de que mi vida está en las
mejores manos: las Tuyas, Amén.
Hacer esta bella oración con fe, devoción y alegría, te permitirá acercarte
a Dios para darle gracias por este día que empieza y entregarle tu vida, tus
anhelos, tus necesidades y tus esperanzas.
Amado Dios, gracias por ser tan bueno y generoso conmigo y con las persona
que amo. Hoy pongo este día en tus manos y lo vivo con la certeza de tu
amor, tu guía y tu compañía perfecta.
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