Amado Dios, los primeros rayos del sol poco a poco han ido desplazando la
oscuridad de la noche, el trino alegre de las aves nos anuncia la llegada de
un nuevo día y hoy como en cada mañana, yo estoy frente a Ti para darte
gracias por tu amor, por tu bondad y por las cosas buenas que Tú haces en mi
vida y que van más allá de todo lo que yo alcanzo a imaginar y
entender.
